
Te llevaremos siempre en nuestro corazón, donde quiera que estés...
Éranse una vez tres amigos (de los cuales uno japonés empadronado en el hemisferio sur) que fueron a ver un concierto. Algo bastante elegante con un violoncello y una linda voz . Uno de los no japoneses quedó prendado de la belleza de la joven cantante: de su porte, del grácil movimiento de sus caderas... Y casi sin dejar terminar el concierto la sacó a bailar. Eso les llevó a la cama.